La fotografía infantil en Alcorcón no tiene por qué ser una sesión donde los niños estén quietos y sonrían a cámara. Con Lola y Leo la tarde fue justo lo contrario: juegos, carreras y mucha libertad para que fueran ellos mismos.
Hay días en los que no hace falta inventar nada.
Solo dejar que los niños sean niños.















Una sesión infantil diferente en el estudio
En esta sesión de fotografía infantil en Alcorcón, Lola y Leo llegaron al estudio con ganas de jugar, correr y convertir una simple pelota amarilla en mil cosas distintas.
Durante un rato fue un avión.
Después una montaña.
Más tarde un escondite.
Y finalmente volvió a ser simplemente una pelota.
Eso es precisamente lo que más me gusta de este tipo de sesiones. No busco que estén quietos ni que hagan exactamente lo que yo les digo. Prefiero que exploren, jueguen y se olviden de que hay una cámara delante.
Porque cuando eso ocurre aparecen las fotografías que realmente hablan de esta etapa.
Las risas.
La energía.
La curiosidad.
La forma en la que se relacionan entre ellos.
Estos dos hicieron exactamente eso durante toda la sesión. Saltaron, rodaron por el suelo, se subieron encima de la pelota, la empujaron de un lado a otro y llenaron el estudio de movimiento.
Y entre juego y juego fueron apareciendo pequeños momentos que dentro de unos años tendrán mucho más valor que cualquier pose perfecta.
Si estás buscando una sesión de fotografía infantil en Alcorcón, mi forma de trabajar es sencilla: crear un espacio donde puedan ser ellos mismos.
Sin prisas.
Sin forzar nada.
Simplemente dejando que esta etapa ocurra delante de la cámara.
Porque crecen rápido.
Y cada etapa cuenta.
Si quieres saber más sobre estas tardes en el estudio, ya sabes donde me tienes, pregunta sin compromiso.
A ser FELIZ
